La Hoja de Ruta Constitucional es una propuesta de consenso entre diferentes sectores de la ciudadanía para abrir un proceso constitucional que responda a la diversidad de intereses e identidades  de la sociedad cubana, y que se base en la legitimidad de aquellos. Dentro y fuera de Cuba.

Los abajo firmantes asumimos esta Hoja de Ruta Constitucional como empeño común  entre las distintas organizaciones, personas e instituciones que aspiran al cambio democrático, para abrir una vía que garantice y posibilite que dicho cambio ponga en primer lugar al Estado Democrático de derecho, a la ley y a la participación democrática de los ciudadanos en la definición de su futuro. Trabajaremos compartiendo una agenda para definir ante todo el qué en la sociedad cubana ―las reglas democráticas del juego―   no la competencia entre grupos para decidir el quién del poder en el Estado. Creemos que lo primero a decidir es la naturaleza del poder, no quienes lo detentan.

Esta Hoja de Ruta consta de dos vías: el debate entre todos los sectores y personalidades de la sociedad civil y política, dentro y fuera de Cuba, que aportarán sus ideas y propuestas a un  proceso constitucional que permita llegar a un consenso satisfactorio para todos los sectores de la sociedad, y la recogida de firmas y propuestas ciudadanas, ya iniciada, dentro del proyecto Asamblea Constituyente Ahora.

Nos resulta evidente que el debate  dentro de este proceso constitucional será intenso y complejo. Nuestra rica tradición constitucional está alimentando ya  la controversia entre quienes creen en la restauración de la paradigmática constitución de 1940, los que abogan por la  reforma de la constitución actual y los que propugnan la redacción de una nueva Carta Magna. Pero lo propio y auténtico del consenso es el debate. Hacerlo con madurez, respeto, sentido de responsabilidad e inclusión, asumiendo que una discusión constitucional debe ser un juego de suma positiva, es el reto a enfrentar por todos los cubanos. Para ello podemos empezar por recuperar el espíritu de la Constituyente de 1940 expresado en el lema: Cuba dentro, los partidos fuera. Y cualquiera sea el consenso al que lleguemos, entendemos que al final del proceso prevalecerá aquello que legitimen los ciudadanos.

Para este debate habilitaremos un sitio Web que atesorará  la información, la experiencia y los trabajos producidos o que se vayan produciendo, que permitirá a los ciudadanos con acceso exponer o comentar las propuestas, y les posibilitará también aportar su firma, si están de acuerdo con apoyar el proyecto.

Realizaremos además a fines de mayo 2014 cinco encuentros entre cubanos de diferentes visiones, en cinco ciudades en las que viven o se asientan comunidades importantes: La Habana, Cuba; Miami y New Jersey, Estados Unidos; San Juan, Puerto Rico y Madrid, España. El título del encuentro será: Cuba: el cambio en clave constitucional.

Estos encuentros están concebidos como un paso inicial en la construcción del consenso, y su agenda se concentrará exclusivamente en dos temas:

Primer tema: ¿Por dónde empezar el consenso constitucional? Este tema busca un intercambio creativo entre las distintas visiones del proceso constitucional futuro en Cuba: los restauradores, los reformadores y los animadores del nuevo constitucionalismo.

Segundo tema: papel y participación de los cubanos que viven o residen en el exterior en el futuro Estado democrático. Este tema parte de tres consideraciones: un Estado es democrático si en él participan todos sus nacionales,  independientemente del lugar donde vivan; por otra parte, y debido a razones políticas, Cuba se ha convertido en una nación transnacional; finalmente,  los cubanos que viven o residen en el exterior constituyen uno de los pilares básicos de la economía cubana.  Los términos y metodología de participación en estos encuentros se darán a conocer posteriormente.

Cuba puede. La experiencia fortalece la convicción de que sin una idea fuerte y una visión clara de las metas, el cambio no es necesariamente para mejor. La Hoja de Ruta Constitucional, que se inscribe en el movimiento latinoamericano por cambios constitucionales, puede ser una de esas metas fuertes, necesaria para alcanzar en Cuba un sólido Estado Democrático de Derecho.